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viernes, 9 de mayo de 2014

Nuevas funciones a desempeñar por el tutor online

Si la figura del profesor tiene una innegable influencia en el nivel de calidad y en los resultados obtenidos en los procesos presenciales de enseñanza y aprendizaje, no es inferior la responsabilidad que recae sobre quienes desarrollan las tareas de tutorización en los cursos online. 

Dado que la enseñanza y aprendizaje digital tienen sus propias particularidades claramente diferenciadas con respecto a otras dinámicas educativas que se desarrollan en entornos más convencionales, pueden presentar determinadas dificultades y exigir una cierta readaptación por parte del   profesorado que vaya a ejercer como tutor online. 

Mientras que en la educación tradicional ha sido normalmente el profesor el referente principal y quien ha dirigido y marcado el ritmo de la clase, en la formación online, concebida en base a un nuevo paradigma educativo y centrada en el propio proceso de aprendizaje del alumno y en dinámicas colaborativas y participativas, se demanda la asunción de un papel diferente por parte del tutor, que ha de reformular y diversificar más sus funciones.

Por eso, para que cualquier profesor pueda realizar bien su trabajo como tutor online, además de la obvia necesidad de familiarizarse con las TIC y con los entornos virtuales, precisa de la capacitación y desarrollo de las habilidades requeridas para poder desenvolverse y gestionar bien un escenario desde el que se potencie entre los alumnos del curso la creatividad; la construcción colectiva y la asimilación interactiva de nuevos conocimientos.

En términos más concretos, podemos agrupar las distintas funciones que le corresponde realizar a un tutor online en cuatro bloques diferentes, que son los siguientes:

1. Organización y planteamiento del curso:  
  • Identificación del alumnado y adjudicación de perfiles
  • Introducción a la plataforma;
  • Presentación de calendario y programa a abordar;
  • Planificación y pautas de funcionamiento;…
2. Orientación Académica:
  • Definición de los objetivos de aprendizaje; 
  • Selección de los contenidos, recursos y materiales educativos a utilizar; 
  • Propuesta inicial y supervisión posterior de tareas y ejercicios individuales o colectivos a realizar;
  • Evaluación frecuente y comentada de la actividad desplegada por cada alumno
  • Agil respuestas a las dudas y consultas que sean formuladas
3. Dinamización y motivación:
  • Estímulo y promoción de la participación
  • La comunicación y la interacción a través de los diferentes canales síncronos y asíncronos disponibles;
  • Impulso de mecanismos de vinculación y del trabajo colaborativo;
  • Generación de confianza, resaltando los progresos individuales y colectivos
4. Asesoramiento personalizado:
  • Seguimiento detallado de la evolución que esté experimentando cada alumno, de su ritmo de trabajo y de aprovechamiento
  • Orientación y asesoramiento individual sobre las áreas en que se detecten más lagunas;
  •  Aportación de consejos y sugerencias prácticas para mejorar el rendimiento;

miércoles, 30 de abril de 2014

La formación online, un nuevo paradigma y gran oportunidad

El nuevo contexto que nos ofrecen las TIC en cuanto a la flexibilización de escenarios y modos de enseñar y aprender nos sitúa ante un nuevo paradigma. Hoy por hoy ya es posible replantear las comunicaciones y formas de colaboración entre las personas, estimulando su proceso formativo y multiplicando el potencial educativo de los numerosos recursos y materiales disponibles.

Cuando en la década de los ochenta del siglo pasado, con la aparición del ordenador personal, se comenzó a utilizar estos equipos con fines educativos y como instrumento de apoyo para realizar algunas tareas individuales, se acuñó ya el término de “enseñanza asistida por ordenador”.


A partir de entonces, su carácter ha ido evolucionando con la consolidación de Internet y los nuevos lenguajes multimedia, así como por la potente diversificación de las dinámicas interactivas de comunicación impulsadas por la web 2.0.


Gracias a todo ello, ha sido posible establecer una relación cada vez más estrecha entre las TIC y las crecientes posibilidades innovadoras que ofrecen para mejorar sensiblemente la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.


Es así como se ha ido consolidando una realidad distinta que representa, a su vez, una gran oportunidad; un nuevo modelo o paradigma educativo que agrupa a los procesos de enseñanza y aprendizaje que se llevan a cabo a través de Internet y apoyándose en las TIC. Se la conoce normalmente como formación online, electrónica o digital.

Por otra parte, estos procesos de formación online han planteado la necesidad de proceder a la creación de un tipo de entornos o espacios digitales específicos a través de los cuales los centros puedan implementar estas nuevas dinámicas educativas y que han recibido la denominación de “campus virtual”, como entidad diferenciada con respecto al aula o campus físico tradicional.


Estos “campus virtuales”, en la medida en que sepan integrar bien el valor añadido que las TIC pueden aportar, están llamados a convertirse en unos instrumentos muy efectivos para potenciar estrategias educativas innovadoras, ya que están orientados a favorecer la adquisición de una serie de competencias y destrezas adicionales por parte del profesorado y del alumnado y a ser mucho más que unos repositorios para facilitar el acceso a abundante información o contenidos educativos digitales, por bien organizados que estén.


Un “campus virtual” que esté bien planteado deberá distinguirse por la combinación de diferentes elementos tecnológicos para los que cada centro podrá decidir la mayor o menor profundidad con que estén desarrollados.


En cualquier caso, ha de estar claramente diferenciado y ser capaz de configurar un entorno digital que posea las características siguientes: 



 

Así pues, podríamos decir que todavía se están viviendo las primeras fases de la formación online y de las “aulas o campus virtuales” y que todavía queda mucho por experimentar y materializar con respecto a sus potencialidades educativas actuales y, sobre todo, futuras.

Sin embargo, sí parece ya contrastado que se trata de un nuevo modelo que representa una gran oportunidad y que introduce modificaciones sustanciales con respecto al paradigma tradicional, además de ampliar netamente las fronteras de la enseñanza y el aprendizaje.